¿EL QUE SE ACUESTA CON “HETEROS” SE LEVANTA MEADO?

Publicado: febrero 20, 2013 en Gay, gay youth, Historias LGBTQ <3
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¡Que nadie se asuste! Aunque pueda parecerlo, el título de este post no es una alusión a esa práctica sadomasoquista tan poco higiénica conocida como “lluvia dorada” ni mucho menos, sino una pequeña reflexión a un comentario que me hizo Óscar*, un buen amigo mío, cuando le hablé de mi particular lio con Juanjo. “Ten cuidado, Sergio*, tú diviértete mientras puedas y después que te quiten lo bailado, pero, cuando veas que la cosa se pone fea, sal corriendo para que no te salpique… ¡Porque el que se acuesta con “heteros”, siempre se levanta meado…!” me advirtió muy serio. A mi su consejo me hizo bastante gracia, pero, me pareció que exageraba un poco y que estaba siendo demasiado cínico. Claro que yo nunca me había encontrado con un caso así antes, y él sabía mejor que yo de lo que estaba hablando porque, hace un par de años, se vio en una situación similar, de la que no voy a daros muchos detalles, pero, así a grandes rasgos, se enrolló con un compañero de trabajo que tenía pareja y, después de un tiempo viéndose y dándole esperanzas, el tío en cuestión le dijo que prefería a su novia y, como supondréis, Óscar se quedó hecho polvo.

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Indudablemente, aquí es necesario hacer dos matizaciones para ser del todo justos: En primer lugar, cualquier persona que se lía con alguien que ya está comprometido y es consciente de ello (ya sea hetero, gay o bi, hombre o mujer) sabe de antemano que se está exponiendo a una situación potencialmente peligrosa y, sin ánimo de menospreciar el sufrimiento de mi amigo ni mucho menos, creo que no solamente fue culpa del otro y que él también tuvo su parte de responsabilidad por prestarse al juego, esto mismo se lo dije a él en su momento y, muy a su pesar, me dio la razón. En segundo lugar, el detalle importante de todo este asunto es que Óscar no era el primer tio (ni será el último) con el que este chico engañaba a su pobre novia, y lo sé de buena tinta porque me lo encontré saliendo por el ambiente de Vigo y, sin saber quién era yo, intentó entrarme a saco (no os cuento a dónde lo mandé porque estamos en horario infantil…). Así que se puede decir que hay un patrón bastante claro en el comportamiento de este hombre, que dice querer mucho a su novia y no poder dejarla y, sin embargo, es incapaz de vivir sin una buena polla dentro. Creerme cuando os digo que no hay nada en este mundo que desprecie más que a este tipo de “especímenes”, porque estos son los que nos dan la mala fama a los bisexuales y, al final, siempre terminan metiéndonos a todos en el mismo saco por culpa de unos cuantos “maricas reprimidos”.

Pero, volviendo al tema de Juanjo, yo le expliqué a mi amigo que este chico no tenía novia y era tan libre como yo de hacer con su vida y con su cuerpo lo que mejor le pareciese, a lo que él me contestó muy irónicamente “Tranquilo, que ya encontrará alguna y, entonces, te dará pasaporte alegando que se ha enamorado perdidamente…”, no pude evitar reírme, y solamente añadí que, en ese caso, me alegraría mucho por él, puesto que lo nuestro solamente era una buena amistad con derecho a roce y que no manteníamos ningún tipo de compromiso, de hecho esa fue la única condición que le puse para seguir viéndonos. A pesar de ello, he tratado de no centrar mi relación con Juanjo solamente en lo físico y, dentro de lo posible, ser una ayuda y un consejero para él, porque entiendo que la situación por la que está pasando no debe ser nada fácil, y no puedo ni llegar a imaginar lo impactante que resulta para una persona descubrir una cosa así en la frontera de los treinta años porque, al fin y al cabo, la mayoría de nosotros crecimos con ello y lo hemos ido asumiendo a lo largo de nuestra vida, pero… ¿Tropezarte con algo de ti mismo que desconocías cuando ya creías tener toda tu vida bajo control? Creo que eso tiene que ser mucho más difícil de asimilar.

Sin embargo, debo reconocer que Juanjo me ha sorprendido mucho porque, pese a su miedo y dudas iniciales, cada vez lo veo más tranquilo y a gusto con todo lo que está viviendo. Curiosamente, el sexo ha fortalecido y estrechado nuestra amistad inicial, ahora hay más confianza, comunicación y complicidad entre los dos, y podemos tocar temas que antes nos serían totalmente imposibles e impensables. Hace poco, quise saber si en algún momento se había sentido avergonzado o incomodo por lo que le estaba pasando conmigo y me respondió con un “¡No, nunca!” tan tajante y sincero que me quedé sin palabras, “¡Cuando me vienes a la cabeza, solamente me pongo a cien por hora, no puedo pensar en nada más…!” añadió, y ahí ya me dejó sin aire. Luego, le pregunté si era capaz de verse a sí mismo en “mi mundo” algún día, es decir, viviendo su sexualidad de una forma abierta y sin complejos, se me quedó mirando pensativo durante unos segundos, y contestó “Un poco más adelante creo que si…”, me parece que está de más que os diga lo orgulloso que estoy de él por esa valentía y aplomo que me está demostrando, se está ganando mi cariño y admiración a pulso.

Por último, en relación con este tema, os cuento que hoy, 7 de agosto, cumplo 25 años, por lo que el fin de semana que viene he organizado una pequeña fiesta en casa para celebrarlo con mis amigos más cercanos y, como para mi Juanjo también es un buen amigo, lo invité a venir, aunque le dije que si no le apetecía o se iba a sentir incómodo tampoco me parecería mal que se negase, él sonrió, me guiñó un ojo y exclamó “¡Si que iré, me encantaría entrar en tu mundo aunque, por ahora, solamente sea de visita…!”, y yo no lo puede evitar, en ese momento tuve ganas de abalanzarme sobre él y comérmelo entero (bueno, podéis sustituir lo de que “tuve ganas” por “lo hice directamente”…).

Así que retomando el título de la entrada y ya a modo de conclusión final: ¿El que se acuesta con “heteros”, se levanta meado? Yo creo que eso no tiene porqué ser siempre así y no se debe generalizar, también pienso que es algo que depende más de cada persona particular, de la valentía y madurez con la que se enfrente cada uno a la vida, que con el hecho en sí de que se descubra la orientación sexual más tarde o más temprano. Quizá también puede influir muy positivamente el hecho de tener una persona al lado que les ayude a entenderlo y a verlo como algo normal, y no como un oscuro secreto que hay que ocultar a cualquier precio. Pues, el auténtico problema sería que alguien como Juanjo, en un momento tan vulnerable de su vida, se encontrase con un “espécimen de marica reprimido” como el que se lio con mi amigo Óscar, y que lo confundiese todavía más, pero, este, amigos, ya es material para otro post…

[Tomado de: http://elimaginariumdedavinci.blogspot.com/2012/08/el-que-se-acuesta-con-heteros-se.html ]

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